Duelo por la pérdida de un hijo

Esta es una de las pérdidas más dolorosas que un ser humano pueda experimentar pues la creencia popular dicta que “Un hijo no puede morir antes que su padre” pero desgraciadamente siempre existen excepciones a la “regla”

La edad del hijo al momento de su fallecimiento no determina la cantidad de dolor a sentir por los padres, pero sí puede darnos un conjunto de sentimientos y pensamientos que pueden llegar a manifestarse durante el duelo.

Por ejemplo:

  • Cuando un bebé o niño pequeño fallece: se puede llegar a experimentar un enorme vacío, esto debido a que las rutinas, actividades, compromisos y vínculos con el menor eran más íntimos con él o ella por el grado de dependencia que se tenía con los padres. En estos casos se puede llegar a perder parte de la “identidad” que como padre se tenía.
  • Cuando un hijo más grande o un adolescente fallece, el duelo puede llegar a experimentarse debido a la independencia y autonomía que empezaba a tener, el ver trunca a una persona que comenzaba a desenvolverse, demostrando y experimentando con su personalidad, gustos y definiendo un rumbo para su vida.
  • Cuando un hijo adulto fallece, no solo se pierde al hijo se puede llegar a sentir la pérdida de un amigo o confidente, una persona más madura con la cuál compartir y hablar de situaciones más definidas y profundas, se pierde un valioso apoyo emocional, esto respondiendo de acuerdo al tipo de apego o el tipo de vínculo que se llegó a tener con él o ella, incluso la dependencia económica que existía llega a ser un factor a tener en cuenta. También se puede llegar a sentir que se pierde la única conexión con los nietos o la familia que ese hijo haya formado.

Aunado a todo esto, el duelo también se centra en las esperanzas, los sueños y las metas que no pudo cumplir o que se vieron truncadas al momento del fallecimiento. El dolor de esta pérdida será parte de usted, pero con ayuda profesional, tiempo y paciencia, el mismo puede llegar a ser resignificado y procesado, llegando a un alto grado de resiliencia haciendo que poco a poco vuelva a sentirse bien con usted mismo, honrar la vida de su hijo y seguir adelante.

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