Los hermanos en el duelo

Cuando hablamos de la pérdida de un hijo, normalmente los protagonistas son los padres, pero ¿qué pasa con los hermanos? 

Un ejemplo común en este proceso es que a los hermanos mayores se adopten el rol de “padre sustituto” pues al momento de que el hijo mayor nota el dolor intenso de sus padres, él o ellos toman la responsabilidad de cuidar de los menores, provocando que los niños sobrevivientes sean relegados a un segundo plano, haciendo que ellos se sientan poco valorados u olvidados.

Por ello debemos apoyarlos con su duelo pues, a pesar de saber que estamos atravesando por un proceso doloroso,debemos tener en cuenta que ellos también han perdido a un ser querido, un compañero de travesuras, de vida, un confidente y un vínculo irremplazable.

Estas son algunas recomendaciones para ayudar a nuestros hijos con su propio proceso:

  • Hablar abiertamente del proceso de duelo que se está enfrentando: hacerlos partícipes de las pláticas al respecto, los memoriales, sus sentimientos y todo lo que esto conlleve, esto ayudará a su hijo a poder expresar y vivir mejor su sentir.
  • Pasar tiempo de calidad con ellos: Compartir con ellos recuerdos, vivencias, juegos y brindarles la escucha que ellos necesitan para poder desahogarse sin prejuicios.
  • Evite las comparaciones entre los hermanos con su hijo fallecido: esto puede provocar resentimiento hacia la memoria de su hermano y sentimientos de culpa por estar vivo.
  • Establecer límites claros y razonables de comportamiento: dependiendo de la edad de los hijos, ellos pueden expresar su dolor de diferentes maneras, por ello es recomendable no ser ni demasiado permisivo, ni muy sobreprotector al respecto.
  • Atender sus sentimientos: En muchas ocasiones los niños pueden cargar con sentimientos de culpa por la muerte de su hermanos, como “si no hubiéramos jugado a esto”, “si hubiera hecho esto otro” haciéndose responsable del fallecimiento y, al mismo tiempo, tener remordimiento por las cosas que no se lograron hacer. Es importante que estos pensamientos sean abordados de la mejor manera posible, haciéndole ver al menor que no es su culpa y que nadie está molesto con él.
  • ¿Qué pasa cuando mi dolor es abrumador? Cuando sea tal que no se pueda sobrellevar, es importante no dejar en el abandono al o los hermanos que aún viven, pida apoyo de una persona de confianza que pueda ayudarle con sus hijos en lo que se recupera.

Estos solo son algunos consejos y puntos que podemos abordar, pero si requieres de una atención más especializada te recomendamos que busques ayuda de manera profesional, esto también les ayudará a tener más herramientas y encauzar mejor todo este proceso.

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