Reacciones frecuentes al duelo.

A cada acción hay una reacción y ante la pérdida de un hijo, esta no es la excepción, pues esta no solo puede desencadenar las reacciones más “comunes” en el duelo, sino que las mismas se viven de manera más intensa y por mucho más tiempo, debido a la relación que se llegó a establecer.

Estas son algunas de las que se pueden llegar a manifestar al momento de perder a un hijo:

  • Trauma intenso, confusión, rechazo y negación, incluso si la muerte de su hijo era esperada.
  • Tristeza y desesperanza abrumadora: a tal punto que afecta a nuestras actividades diarias, imposibilitando las mismas.
  • Culpa extrema: Sentir que falló en su papel como padre, es decir, no cumplió en proteger a su hijo.
  • Frustración, enojo e injusticia por la vida que no ha sido realizada.
  • Problemas de apego emocional y físico
  • Sobreprotección de sus hijos vivos
  • Resentimiento hacia padres con hijos sanos
  • No encontrar sentido en la vida y querer terminar con ella para estar junto a su hijo
  • Cuestionar, perder la fe o sus creencias espirituales, esto en respuesta a “Si soy creyente ¿por qué Dios me hizo esto?” o “¿por qué Dios no lo impidió?”
  • Soñar con su hijo o sentirlo cerca
  • Aislamiento extremo, aún teniendo un círculo de apoyo o gente alrededor suyo.
  • Sentirse incomprendido y que nadie más puede entender su dolor.

Hay que recalcar que aunque estos sentimientos y pensamientos son normales, el hecho de que los mismos duren por un periodo de tiempo prolongado y sean muy intensos, a tal punto de interferir con la vida y rutina normal, se recomienda ir con un especialista y poder tratar estos sentimientos para su mejor manejo y enfoque.

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